jueves, 11 de agosto de 2011

10 de Agosto de 2011


El despertador suena a las 8 y 20, estoy agotado así que pienso que un ratito más no me iría mal. A lo que me vuelvo a despertar son las 9.45, y he quedado a las 9.45 ¡qué bonita casualidad! Maldigo y me visto rápidamente y sin desayunar bajo a encontrarme con Michele y Luca. Nos vamos a la estación a coger el metro hacia el norte, con idea de ir al Metropolitan. Pensamos que la entrada está por el lado de Central Park, así que lo rodeamos entero, pero no. No está por ahí. Así que conseguimos entrar tras pagar $1. El precio que recomiendan en el museo para los estudiantes es $12, pero somos estudiantes que van a estar muchos días y ya se dejarán los $11 restantes en alguna otra actividad en NY. El museo es una pasada, lleno de arte y cultura egipcia, medieval-europea, asiatica, y más cosas que no nos da tiempo a ver. Quizá mañana vuelva yo sólo y lo disfrute en su totalidad, pienso. Volvemos, y cojo una caja de sopa con pollo en polvo y un plato de papel y una cuchara para comer. Me encuentro a Lisa -la chica de París que tengo en clase- en la cocina y comemos juntos, el plato con el agua caliente se dobla y se me empieza a caer la sopa por el suelo, pero no hay problema. Queda la suficiente cantidad para que pueda comer, y nos vamos a clase.





Cuando salimos me encuentro con Ira, Sebastian, Sho, SeongHo y Kim (los dos últimos de Seoul, South Korea). Decidimos ir a Madison Square a ver el Flatiron Building. Entre la 5ª Av. y Broadway (que no discurre paralela a todas las avenidas de Manhattan sino en diagonal) hay un edificio relativamente alto que tiene planta en forma de triángulo. Ese es el Flatiron Building, es muy curioso de ver, la verdad. Además en ese mismo lugar se ve muy bien el Empire State Building, y además el parque de Madison Square está plagado de gente. Nos acercamos, y hay un concierto. Nos sentamos en el cesped con la gente, y compramos algo de cerveza y comida. Los músicos son realmente buenos, es un grupo de blues-jazz, todos ellos negros y tocan muy bien los respectivos instrumentos. Cuando el concierto acaba rápidamente viene la policía a comunicar a todo el mundo que en 20 minutos volverá a establecerse en el parque la prohibición de estar sentados y sobre todo la de beber en la calle. Amigos, esto es américa.


Nos levantamos un rato después, y vamos a coger el metro hasta la estación del puente de Brooklyn. Sho y SeongHo me enseñan algunas cosas interesantes en japonés y coreano respectivamente, Ira me enseña las diferencias entre el ruso hablado en rusia y las regiones bálticas: la pronunciación, diferencias sintácticas, y me habla un poco más de su país. Al parecer ha estado en España así que no tengo mucho que decirle. Todos tenemos cosas interesantes que contar a los demás. Adoro a este grupo de gente, son todos ellos estupendos. Mientras hablamos estamos cruzando el puente de Brooklyn, y desde él las vistas son increíbles. Vemos todo el skyline de Manhattan, los rascacielos en medio de la oscuridad. Incluso se ve la estatua de la libertad. En el siguiente puente -Manhattan Bridge- podemos ver cómo el metro cruza por debajo de los coches. Las vistas son realmente fantásticas, la cámara de mi móvil toma fotos geniales de día, pero de noche no sirve de mucho. Por suerte Ira es periodista de una importante revista de su ciudad, y lleva una cámara muy buena. Y por supuesto Sho es japonés, y a su cámara sólo le falta poder levitar para ser de otro mundo. Tengo la sospecha de que su cámara tiene más calidad que lo que es fotografiado. Una vuelta por Brooklyn y tomamos el metro de vuelta. 15 minutos después me pongo a ver la tele en mi habitación, un programa del Discovery, mientras escribo estas líneas. Buenas noches!

Un rato después...
no me consigo dormir. Bajo al lobby a leer el correo y a publicar esta entrada del blog, y me encuentro conque en la universidad de Notts me piden un montón de datos, para enviarlos por correo. Entre ellos alguna factura de la luz o del banco como prueba del domicilio. No estoy en casa. Mi familia no está en casa. Nadie va a estar en casa en quizá 2 semanas, si no es más. Me cago en todo. Les he mandado un cordialísimo correo electrónico excusándome por no poder satisfacer su solicitud de datos en menos de 6 días que exigen. A ver qué contestan...

Ahora sí estoy cansado. Y malhumorado. Me voy a la cama.

Pero antes añado algunas fotos, para alegrarme un poco la velada y no tener pesadillas con la reina de Inglaterra señalandome con el dedo mientras ríe a carcajadas. God Save Our Noble Queen, fellas.





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