miércoles, 17 de agosto de 2011

16 de Agosto de 2011



Marcho a Chinatown con una y sólo una mentalidad: shopping shopping shopping!! No tengo mucho tiempo porque a lo que llego son ya las 11 y sólo puedo quedarme hasta la 1 porque hay que volver, comer, e ir a clase. Si os preguntáis por qué llego a las 11, es porque he estado acabando los trámites de Nottingham. Gracias infinitas a mis padres y a Alicia por la ayuda externa prestada sin la cual el año que viene tendría que pedir a Robin Hood que me aloje en el bosque. Bueno, mi estancia en Chinatown se puede resumir en ir por la calle mientras chinos te susurran al oído: Watches Fragances Belts! (Relojes Fragancias Cinturones). De vez en cuando entras en una tienda de souvenirs y vas a comprar algo pero dices. Huy! Lo siento... no puedo pagarte los 8 dólares acordados por esa matrícula, sólo llevo 5... les pones cara de guiri en apuros y se rinden y te dicen: ok, I give you 5. Te lo dejo por 5.

Vuelvo a la residencia, donde me preparo una sopa deliciosa. Me la tengo que comer en menos de 3 minutos aunque está ardiendo, y entre eso y que voy corriendo a clase porque llego tarde, a lo que entro estoy jadeando y sudando. Shit. Bueno, pasa la clase volando entre juegos, para variar, y en vez de mi $1pizza cojo 4 plátanos por $1, 2 para Ángel y 2 para mí. Hacemos un poco la morsa por las calles de Manhattan y ante ausencia de nada mejor que hacer me voy otra vez a Chinatown. Quería verla de noche un día, así que qué mejor oportunidad que ahora que me acuerdo? Es una zona donde perderse por las calles es sencillo, no están numeradas. Ya en la zona sigo caminando y viendo cosas por ahí, hasta encontrarme un curioso parque donde unos pandilleros chinos están jugando a basket al lado de un campo donde dos equipos juegan a fútbol. Fútbol de verdad, soccer. Sorprendido, me quedo un poco viéndolos hasta aburrirme. Además hay zona de niños y un montón de chinos hacen el chino por ahí. Y los abuelos chinos les vigilan mientras juegan a las cartas y al ajedrez. Me pregunto si estarán jugando al guiñote. 





No les pregunto y en su lugar me voy hasta el puente de Manhattan, que está ahí cerca. Sigo caminando y llego hasta el puente de Brooklyn. Salto una vaya y bajo a una mini-playa (un trozo de arena que sobresale del río) y toco el agua, está salada! Sigo caminando hacia el sur de la ciudad y casi sin darme cuenta llego hasta el puerto histórico y me leo las historias de los antiguos barcos que están atracados permanentemente en el muelle. Sigo caminando y llego a Battery Park, donde se me ocurre coger el ferry a Staten Island nuevamente. 30 minutos después estoy ya fuera de Manhattan y con mi cámara con un puñado de fotos más. 30 minutos más tarde vuelvo a estar en Manhattan, y me doy cuenta de que estoy agotado. Me voy a coger el metro hacia la residencia pero me apetece hacer una parada en Union Square, que en 2 semanas no he estado pero siempre paso por debajo. Me bajo ahí y me quedo un rato viendo a la gente hacer cosas raras, como dar discursos políticos a las 12 de la noche en mitad de la calle, o sobre todo skaters y demás pandilleros haciendo cosas... pandilleras. Hay gente de todo tipo ahí haciendo cosas realmente extrañas. Me uno a ellos y abro la lata de refresco que he comprado en un supermercado chino horas antes. Bebo hasta que me encuentro conque tiene tropezones de una extraña gelatina asquerosa. Vale, hasta aquí he llegado de rarezas. A dormir!



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