Me despierto pronto, a las 8. Desayuno en mi propia habitación con mi recién estrenada caja de leche, zumo, y galletas. Me bajo a publicar la entrada del día anterior, y entre tanto consigo conectarme a Facebook y hablar con algunos compañeros con los que hago planes para la noche. Vamos a ir un grupo de españoles e italianos al West Village a ver un concierto de rock. Consigo hablar con mi madre por Messenger, cara a cara, aunque mi voz no se escucha y yo tengo que escribir y hacer mímica, en mitad del hall de la residencia. Un montón de niños de las actividades juveniles organizadas del YMCA van pasando y me miran raro. A lo que termino son como las 11, y me encuentro a Estefanía y Javi, que me recomiendan que visite el edificio de la ONU, son $11 y al parecer merece realmente la pena.
Están esperando para ir con Miguel a la tienda Apple a comprarse un iPad y un iMac. Aquí te puedes ahorrar entre 100 y 200 dólares que si lo compras en España, así que aprovecha. Cogemos el metro, y en unos minutos llegamos a la escalera de caracol que da acceso al subterráneo que es la tienda Apple, o al menos una de las varias que hay en NY. Mientras compra sus cosas, me dedico a cambiar la página inicial del navegador de todos los ordenadores que veo por la web de Microsoft. Toma esa Apple! De paso juego un rato en un iPod al Tron Legacy. Miguel termina y nos vamos. Pasamos por una tienda de relojes muy vistosa, así que cada uno hace un poco lo que quiere, y el grupo se disgrega. Vuelvo a la residencia con Javi, y me enseña otro lugar alternativo más para comer, el Amish Market, donde pagas la comida al peso y te puedes sentar a comer ahí mismo. Cojo una bandeja de pescado asado con verduras, muy rico, y me cuesta $1.75. A lo que terminamos son las 2 menos 5, hora de entrar a clase.
Al salir de clase, me encuentro con Luca, el italiano de mi misma planta que conocí el primer día, y su compañero de habitación, Michele. Junto con otro italiano que conocen, Giacomo, vamos los españoles y ellos a buscar un club de jazz en East Village. Está demasiado lleno para sentarnos, así que buscamos alternativas. Ninguna nos convence, así que vamos directamente a donde habíamos quedado con el resto del grupo, en el West Village. Vamos al Wha!, que es un underground muy americano en el que tenemos que pagar $5 por el show, una grupo de rock. Nos sentamos y pedimos unas "Pina Colada without alcohol" (aún soy menor!!). Es la mejor bebida que he probado nunca, pienso, y en seguida la música me saca de mis pensamientos. Es la mejor música que he escuchado nunca en directo. Cada uno de los componentes del grupo es simplemente alucinante. Un hombre negro con rastas canta Bob Marley con su misma voz. Cuando termina, una mujer, también negra, se pone a cantar a Beyonce, "halooo haloo haloooo" para ser exactos. Su voz es increible. Javi es profesor de música, y entre los italianos hay 2 que han estado en grupos, y todos nos miramos con asombro ante lo buenos que son. El guitarrista, que parece cubano o por la zona, canta a Juanes y alguna otra canción en español. Un cantante rubio muy a lo americano se pone a cantar mis canciones favoritas.
El único problema del local es que hace un frío que pela. De vez en cuando nos turnamos para salir fuera porque el aire acondicionado es insoportable. Llegadas las 10, volvemos al punto donde habíamos quedado con los demás. Nos encontramos con el resto del grupo, y Michel se da cuenta de que se le ha caído la cartera, con el pasaporte incluido. Volvemos al lugar y los encuentra, y ya que estamos nos quedamos a tomar algo más. Nos lo pasamos genial todos juntos con la música, saliendo a bailar de vez en cuando, así que se nos hacen las 2 pasadas. La gente se va yendo a dormir, pero Javi y Estefanía han propuesto ir a un concierto a las 7 de la mañana, y llevamos idea de ir sin dormir. A lo que volvemos por el centro son las 3, y por dar una vuelta me acompañan a Times Square, el centro del capitalismo en NY. Es simplemente alucinante, aunque me dicen que impresiona mucho más si lo ves con el montón de gente que va por ahí a las 10 de la noche. Volvemos a la residencia, sin ninguna gana de seguir saliendo. Nos vamos a la cama, y hemos quedado a las 9 para ir al museo de historia, el de la película "Noche en el museo".
Tras dormir unas 3 horas, me levanto a las 8.30 del día 5 de Agosto de 2011 y me preparo. No me da tiempo ni a desayunar, y bajo con el grupo, con el que nos encaminamos al museo. Vamos andando "por dar un paseo". Cuando llegamos estamos agotados. Me cago en sus muelas con "dar un paseo", porque el paseo es desde la 47th, a la altura de la 3ªAvenida, hasta la 80th, a la altura de West Central Park. Eso es MUCHA distancia. Por el camino vamos a una juguetería de 3 plantas, con un piano gigante que se toca con los pies. A lo que llegamos al museo son las 11 pasadas, ellos no tienen clase a las 2 pero yo sí, así que me tengo que dar prisa. Pagamos $1 de entrada. Calculo que tengo como 1 hora de tiempo para verlo, asi que me separo del grupo y voy rápido para intentar ver tanto como pueda de las 4 plantas. Voy a toda pastilla pero me voy enterando un poco de todo. El tiempo se me agota, y en la 4ª planta empiezo a desear que los dinosaurios hubiesen sido un poco más pequeños para verlos más rápido.
Jack Sparrow en la juguetería, hecho de Lego.
También había un Indiana Jones, y una estatua de la libertad.
Salgo de ahí y le pregunto a una mujer "how to get to the closest subway station". Me dice "sorry... no speak english", así que se lo pregunto en español, resulta ser extremeña. Llego al metro, que cojo hasta Union Square, donde me cambio a otra línea. El tren está llenísimo en ese momento, y una mujer blanca se intenta sentar en un hueco algo pequeño. Al lado estaba ocupando más espacio del necesario otra mujer, negra. Esta última le empieza a gritar obscenidades, y discuten. Inicio un grupo de gente que les grita "Enough!". En el fondo me siento muy contento porque entiendo cada palabra de la discusión. Hasta me hace gracia una parte, en la que la blanca le pide que se vaya un poco a su izquierda, al lado de la puerta, y la negra le dice que no, que la gente apoya sus culos ahí. Bueno, al final todo acaba en nada, y me bajo y acudo a la residencia. Como apresuradamente, y me voy a la escuela. Vamos a ver una película, Legally Blonde, que es la película favorita de Brooklyn. La verdad es que es bastante graciosa, y aprendo algunos términos en inglés. En el descanso vamos a por el $1pizza del día y hablamos de posibles actividades para el fin de semana. Cuando termina la clase voy rápidamente a coger el móvil (por su cámara de fotos) y dejar los apuntes en la residencia, y vuelvo a la escuela de la 45th donde me encuentro con el grupo que vamos a hacer la actividad de esa tarde: ir a Coney Island a ver fuegos artificiales a la playa. Cogemos el metro y 1 hora y media después llegamos hasta ese lugar. Está al sur de a tomar por culo, y a la derecha. No, ahora en serio, está muuuy al sur, pasado Brooklyn.
Llegamos ahí cerca de las 8, y para mi sorpresa eso no se parece en nada a lo que me esperaba: una playa sosa sin más. La playa está tomada por el americanismo y hay un montón de restaurantes de comida rápida en el paseo marítimo; entre ellos me hago con unas patatas fritas con queso y bacon, que acaban siendo mi cena. También veo un puesto en el que venden mazorcas de maíz asadas, que están deliciosas con mantequilla y sal. Vamos a un muelle y me tiro un buen rato hablando con los italianos mientras Javi y los vascos miran a un chino pescar con una red cangrejos. Al fin empiezan los fuegos artificiales, que son mucho mejores de lo que había esperado. Con gran expectación llega la traca final, cargada de colores rojo azul y blanco, como ha de ser. No esperábamos menos de los americanos que teñir la noche con la bandera americana. Echamos de menos ver cazas rasgar el cielo dibujando realmente su bandera, con las 52 estrellas incluidas, y finalmente nos vamos de ahí, con todo el cansancio del día y de no haber dormido ni 4 horas la noche anterior.








No hay comentarios:
Publicar un comentario