sábado, 13 de agosto de 2011

12 de Agosto de 2011


Me despierto, el sol luce radiante. Perfecto, porque hoy toca ir de picnic! Pero antes de eso, debo comprar mi parte de la comida, en mi caso la bebida. He quedado antes en ir a ver el edificio de Naciones Unidas con Ira, pero esta está enferma, así que voy solo. No tengo tiempo para la visita guiada de 50 minutos, pero hay una exposición fotográfica sobrecogedora, de guerras por el mundo. Me quedo un buen rato viéndola (desde luego da que pensar) aunque no me dicen nada nuevo. Al terminar por ahí voy a comprar al supermercado que me queda de camino 5 litros de bebidas diversas. Vuelvo al apartamento y me doy cuenta de que mi llave no está. Espero que esté en la habitación y no la haya perdido por ahí. Pregunto en recepción y me acompañan, abren la puerta, y efectivamente ahí está, en mi neceser. La había sacado de la cartera y metido en el neceser al ducharme esa mañana, y ahí sigue. Meto las bebidas en la mochila, y me dirijo a la 51st street a coger el metro. Camino hasta la 5th avenida con la 68th. Ahí esperan algunos de mis compañeros de clase, otros aún están por llegar. Cuando estamos todos vamos a comer a un claro cercano. Nos lo pasamos bastante bien, y lo que más triunfa es el Camembert que Lisa trae y el jamón. No es jamón serrano, pienso en ese momento con pesar.




Cuando todos estamos llenos, jugamos con un frisby alejándonos cada vez más. Jugamos hasta extasiarnos. Jugamos hasta que todos reímos juntos en tan bello parque de cesped natural. Pero sobre todo, jugamos hasta que le doy con el frisby en la cabeza a una mujer. La pobre estaba tomando el sol en medio de mi trayectoria, y su mirada asesina me hace pensar en que estoy al fin y al cabo en los Estados Unidos: a saber qué tiene en el bolso. ¿Un rifle? ¿Un grizzly de las rocosas? Con un discreto "sorry!" regresamos a las mantas donde volvemos a asentar nuestros traseros. Lo más sorprendente del parque son las ardillas. Se pueden ver bastantes correteando por ahí, y no tienen ningún miedo de la gente. De hecho, conseguimos a base de galletitas de chocolate que una se nos acerque y le acabamos dando de comer de la misma palma de la mano. Lisa Angel y yo (los europeos) no hemos visto nunca nada igual, y estamos tal que "ooohh so cuuute...!" El resto está indiferente, incluso a Jen le dan algo de asco. Y sospecho que el coreano mira con hambre a la ardilla. Me encanta el multiculturalismo. Ji ji ji.


Cuando acabamos el picnic cada uno se va por su cuenta. Es viernes por la tarde, así que los museos son gratis. Aprovecho para visitar el MoMA (Museum of Modern Art). No espero mucho de él dado que no me gusta el arte moderno, pero lo que veo me sorprende. De malo. Esperaba cosas malas, pero joder, esto es demasiado. Una alpaca de trigo en medio de una sala blanca. O una televisión de rayos catódicos en el suelo. Pero bueno, ¿dónde está el arte en todo esto? Decido irme rápido y hago una actividad mucho más cultural. Me recorro la 5ª avenida para ver tiendas! Hasta me compro un par de cosas en un H&M, la única tienda barata de la zona. Pienso que definitivamente tengo que descubrir cómo llegar a ese outlet de New Jersey del que todo el mundo habla pero al que nadie sabe llegar. Podría llamar a Sebastian, querían ir por la zona de Tribeca, pero realmente me apetece más pasear y estar sólo un rato.




Cuando llego al Empire State ya ha oscurecido, y me sorprende ver que hay una fila horrible de gente intentando entrar. Hasta de noche hay cola! Quizá toda esa gente no sepa que desde el Rockefeller las vistas son mucho mejores. En lugar de intentar sacarles de su error, me voy a una tienda de souvenirs en frente del Empire State y compro algunas camisetas y otras cosas. Ahí cerca se encuentra el Madison Square Garden, el estado del equipo de la NBA de NY, los Knicks, y me acerco a verlo. No puedo entrar, pero es enorme, nada que ver con el Pabellón Príncipe Felipe! No me apetece mucho volver todavía al apartamento, son como las 11. Cojo el metro hacia Uptown y subo hasta Times Square. Allí veo un rato un espectáculo de unos chavales negros con tambores. Siempre hay algo que ver en Times Square. Cuando me aburro, cojo el metro hacia Downtown y voy hasta Wall Street. Doy una vuelta por ahí hasta que me encuentro demasiado cansado. Pensaba que el downtown sería más impresionante de noche, pero la verdad es que sin las torres gemelas la zona cero no tiene mucho encanto. Nuevamente me sobrecogen un poco las sombras del pasado, y por si fuera poco enfrente de la zona cero me encuentro una iglesia con un cementerio. De día no había reparado en ello, pero de noche es aterrador.




De pronto veo una estrella fugaz, y me trae recuerdos. Pido un deseo, y sigo mi camino. Me pongo a observar la construcción de la nueva torre, que ni siquiera de noche se detiene. El 11 de septiembre hará 10 años del atentado, y va a haber un memorial, se supone que unas cascadas bastante impresionantes, es una pena que ya no vaya a estar aquí para entonces. Entro a la estación de tren que hay bajo la zona cero, y al parecer ahí se pueden coger trenes a New Jersey. Tomo nota y cojo un folleto informativo. Al guardarmelo en la cartera, me doy cuenta de que no está la tarjeta-llave de la habitación. Shit! Otra vez me la he dejado dentro. ¿Será posible? ¡Dos veces en el mismo día! Vuelvo a la residencia, y desde la pueta veo que la misma mujer que me ha ayudado antes justo se está despidiendo para irse. Mierda! Pero cuantas horas trabaja esta gente?? Espero fuera unos minutos hasta que se va, y entonces entro. No quiero que sepan que me he olvidado la llave en la habitación dos veces el mismo día. Me vuelven a acompañar hasta la habitación y efectivamente en la cama encuentro lo que buscaba. Me voy a la cama, agotado tras tanto caminar. Buenas noches NY!


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