Sigue lloviendo. Como dicen por aquí, "it's raining cats and dogs". Me preparo y salgo de aquí pronto, a las 9 y cuarto, para intentar llegar a una iglesia baptista. Tengo sólo la dirección aproximada, gracias a google maps, pero no tengo nada claro saber llegar. Tras 45 minutos de transporte público llego a la 8th Av a la altura de la 116th street. Sigue lloviendo una barbaridad, suerte que tengo el chubasquero, aunque este no salva mis zapatillas y calcetines, que acaban húmedos. Tras preguntar a varias personas encuentro la iglesia, que estaba justo en la otra esquina de la manzana de donde decía Google Maps. Me encuentro con una fila de gente que espera bajo la lluvia, y por suerte sólo tengo que esperar unos 10 minutos pues abren las puertas y la gente va entrando. Me pregunto si cabremos tantos, y al entrar me guían hacia la planta alta. Me imagino una iglesia típica, pero cuando llego a la sala principal me quedo alucinado. Es un teatro!
Un teatro entero, y en el escenario hay una batería, un bajo, dos pianos, tambores, un montón de sillas y micrófonos. Me siento hábilmente en una fila intermedia, en la fila de debajo no hay nadie sino que la han dejado para guardar abrigos. Una mujer nos dice que tranquilos, que cabremos todos porque tienen un aforo de 3000 personas. Espero unos 45 minutos hasta que todo el mundo ha sido posicionado y los miembros de la iglesia entran y se sientan en la parte baja del teatro, cerca del escenario. Son la mayoría negros, que nada más llegar ya empiezan a bailar con las pruebas de sonido que los músicos hacen. Desde luego cómo envidio el ritmo que tiene esta gente en las venas. Empieza el espectáculo sobre las 11 y unos niños empiezan a cantar al ritmo de los músicos. Al terminar una mujer les sigue, y luego la que está al piano. Parece que se lo están pasando de maravilla, las canciones son muy animadas y pegadizas y en alguna hacen al público levantarse y palmear. Muy de película, la verdad es que no me esperaba algo tan impresionante, pero de verdad que merece la pena. Además es gratis! Te pasan un sobre para que al finalizar les dejes la donación que creas conveniente. En mi caso son $2, pues sólo tenía sueltos esos billetes y no era cuestión de darles 20. Eh! No me miréis así, para mí eso supone renunciar a 2 trozos de pizza, a la cual ya estoy adicto a día de hoy.
Tras la música sigue 1 hora del pastor dando el sermón. Al contrario que las misas católicas y sus aburridísimos curas que aburren a los muertos, este tío es realmente muy animado. De hecho hay algún rato que tal como mueve las manos y las rimas que hace, le pega totalmente estar en Harlem. Me lo imagino con una gorra para atrás un par de cadenas de oro y los pantalones por debajo del culo. Sí, definitivamente este tipo debió dejar el rap para pasarse al cristianismo. La charla, por cierto, va de que hay que intentar ser uno mismo para ser uno con dios y hallelujah y gloria y que su yo interior cree y por eso... zZZZ. Bueno un poco sí que se parece a las misas católicas, qué le vamos a hacer. Puedes adornar un somnífero con lacitos rosas pero sigue siendo un sommnífero. Al acabar de hablar vuelve la segunda parte de espectáculo, y al acabar es ya la 1 de la tarde. He quedado a las 5 a jugar a basket con un francés en la residencia y aún tengo que comer.
Salgo y a poco se me salen los ojos de las órbitas. Por supuesto sigue lloviendo, como al parecer y según he escuchado va a seguir los próximos 2 o 3 días. Pero lo que me deja alucinado es que justo enfrente de la iglesia hay un sitio de comida basura llamado "Obama's Fried Chicken". Esto ya es lo más de lo más. Por supuesto entro y me pido una hamburguesa, que además sólo me cuesta $2.5 y esta realmente buena y es enorme. De vuelta en la residencia ya son las 3 de la tarde y me pongo a leer un rato el New York Times y el correo en el lobby. Mientras tanto escucho a unas chicas decir que la supercopa es en sólo 1 hora! De paso escucho que en O'Neill's van a ponerla. Mientras tanto estaba hablando con Sebastian por Facebook así que le aviso y nos vamos los dos al pub. Nos pedimos una cerveza y disfrutamos de un gran partido. Intento mandarle un mensaje a mi madre de "Hala Madrid!!!" en el primer gol, pero se queda infinitamente siendo enviado porque no hay cobertura, y ni aun cuando la recupera lo manda, de hecho todavía sigue tonto el móvil intentándolo... Entonces me acuerdo de que había quedado a las 5 para el basket. Bueno, al infierno el basket, un Barça-Madrid está justificado, incluso un francés lo entendería. Acompaño a Grand Central a Sebastian y nos cogemos $1pizza cada uno. Al llegar, me doy media vuelta, y cada uno para su residencia, que con esta lluvia lo que más apetece es quedarse haciendo el vago. Ya en la resi me quedo leyendo hasta hartarme y me voy a dormir muy pronto, a eso de las 10.


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